¡Hola a todos!
Hace ya unos días que tengo editado un nuevo videotutorial y aún no lo había posteado por el blog. Se trata del archisabido “mate de la ópera” que inmortalizó el genio de Paul Morphy en el Teatro de la Ópera de París. Corría el año 1858 y Morphy viajó a Europa en calidad de invitado para disputar un torneo que se organizó en Birminghan.
Adolf Anderssen
Paul Morphy
Howard Staunton
Sin embargo Paul Morphy quería retar a Howard Staunton, considerado el jugador más fuerte de aquella época en el Viejo continente. Staunton siempre buscaba alguna excusa para evitar el macht, como la de estar trabajando en la publicación de sus estudios sobre la obra de Shakespeare. No solo huía Staunton de medir sus fuerzas con el joven americano (21 años), sino que aprovechaba una columna de una revista semanal para acusar a Morphy de “venir a Europa a hacer dinero”. Morphy le escribía cartas negando estas intenciones y rogándole un encuentro que dirimiese quién era el mejor jugador de ambos.
Cansado de pretextos, Morphy decide viajar a Francia, donde disputa encuentros contra los jugadores más potentes: Löwenthal, Harrwitz y, sobre todo, el alemán Adolf Anderssen, quien a la postre también se convirtió en otra leyenda del ajedrez. Todos los encuentros del joven genio americano se contaban por victorias, lo que hizo que su fama creciera aún más entre los círculos ajedrecísticos.

Se cuenta que Morphy, para demostrarle a Staunton (quien desde Inglaterra seguía sus pasos) que estaba equivocado en sus críticas, destinó todo el premio ganado al derrotar a Harrwitz, a sufragar el viaje a Francia de su siguiente contrincante: el gran Adolf Anderssen, a quien inflige una severa derrota: 7 victorias contra 2.

También conocemos hoy que Paul Morphy jugaba en ocasiones hasta ocho partidas simultáneas y “a la ciega”, tal era su talento (pronto crearé otra entrada sobre el “ajedrez a la ciega”, pues siempre me  despertó un especial interés).

Morphy jugando “a la ciega”
Pues bien, es en esta época cuando Paul Morphy creó la maravilla que hoy vemos: el mate de la ópera. Se enfrentó a dos aristócratas que jugaron con negras: el duque de Brunswick y el conde de Isouard. La partida se jugó en un palco en el entreacto de “El barbero de Sevilla”, de Rossini, y la belleza del mate radica en la facilidad con la que Morphy entendía el concepto del desarrollo.
Se entiende por desarrollo el “arte de poner en juego las piezas”, es decir, que desarrollando de forma correcta nuestras piezas tendremos más posibilidades de victoria porque haremos que las piezas se “ayuden” entre ellas, y así irán apareciendo temas tácticos y planes con más facilidad. Dicho así parece sencillo, pero dada  la dificultad práctica que a veces presenta aplicar un buen desarrollo, le dedicaremos otra entrada a este tema más adelante. Prometido.

Parajódicamente, ese pequeño genio americano, ese prometedor jugador que había “barrido” a todos sus contrincantes con un estilo que nadie había visto por entonces, ese hombre que sorprendió a todos tapándose los ojos con una venda y, para mayor liturgia, sentándose de espaldas al tablero, no solo era capaz de ganarle a cualquier oponente, sino que desplegaba en el tablero un conocimiento y un dominio profundo del juego. Morphy jugaba a la ciega, pero al mismo tiempo era un visionario. Morphy descubrió la importancia del desarrollo y, sin duda, contribuyó a la evolución misma del ajedrez. Las partidas que se conservan de Morphy son de una belleza única.

Por desgracia, Morphy acabó odiando el ajedrez y preso de enfermedades mentales para, finalmente, morir con 47 años mientras se duchaba.

Bueno,¿estamos preparados? Pues… ¡vamos allá!
Hasta la próxima, gente.